Las tres miserias
Todos tenemos que aprender algo en este mundo. En general hay dos maneras de como el ser humano puede aprender; de forma positiva y de forma negativa y estas determinan nuestro nivel de inteligencia.
Aprender por comprensión y buen consejo es la manera positiva; yo entiendo algo, comprendo algo, recibo un buen consejo, lo sigo y de esta manera estoy aprendiendo. La otra manera es por castigo; si se tiene un buen consejo, si se tiene la inteligencia para ver las cosas tal como son, pero no las puedo ver o no las quiero seguir y con determinación actúo inapropiadamente, ahí no hay otra rectificación aparte del sufrimiento.
Muchas veces nos confundimos por este sufrimiento, pues lo sentimos como injusticia; ¿cómo puede ser que nosotros siendo tan buenos, haciendo todo tan correcto, nos toca esto? ¿Por qué nadie nos había dicho que estábamos haciendo algo malo? Estamos solamente siguiendo las normas de comportamiento humano de la sociedad.
Hay muchas personas que nunca van contra la ley, nunca se pelean con nadie, nunca roban, nunca hacen nada que se considere abominable, que se considere falso, pero igual, al final les toca algún sufrimiento, ¿cómo puede ser eso? De esta manera uno sólo puede concluir que este sufrimiento es una injusticia.
Un niño que desde pequeño ya tiene un sufrimiento; uno puede preguntar, si todavía no tenía tiempo para hacer nada malo ¿por qué está sufriendo? Nuestra condicionada visión de la vida, visión corporal que nos hace pensar que este cuerpo nace y muere y que con el termina todo, sin entender y sin saber nada de lo que hay antes de nacer o de lo que habrá después de morir, también nos lleva a una superficial observación de las cosas. Así, uno no puede entender el sufrimiento ni evitarlo, ni entender los secretos de la vida y va caer en los mismos errores una y otra vez.
Por eso tenemos que entender bien, ¿Quiénes somos? ¿Cómo venimos aquí? ¿Qué función tenemos en esta vida? ¿Qué hay que hacer en esta vida? ¿Cuál es la meta de la vida? ¿De dónde venimos? Tenemos que considerar a Dios, Su existencia como origen de todo ¿qué conclusiones trae eso?
Las escrituras védicas, las más antiguas del mundo, traen la conclusión última de la vida; nosotros somos parte de Dios y como parte de Dios somos sus sirvientes eternos. Con esta conciencia vamos a actuar en una manera apropiada; todo lo demás en esta vida excluyendo a Dios, se llama concepto mundano, se llama concepto superficial de la vida.
Las escrituras védicas explican que este mundo es temporal y lleno de sufrimientos originados por ir contra la voluntad de Dios, y el sufrimiento viene a uno mismo en tres maneras; del propio cuerpo y de la propia mente, el cual es llamado adyatmika klesa. Otro tipo de sufrimiento que los vedas explican es adibhautika klesa, el sufrimiento que recibo de otros seres vivientes como seres humanos, animales, virus y bacterias que no podemos ver, todos esos son sufrimientos que vienen de afuera, causados por otros seres vivientes; puede ser una guerra, puede ser un ladrón en la calle que me hace sufrir, me ataca, me pega, sufro, incluso puede ser un mosco chiquito, te pica y da malaria, te quedas en la cama, incluso puedes morir, es otro tipo de sufrimiento que existe. Y el tercer tipo de sufrimiento que existe es adidaivika klesa, el que viene por las fuerzas de la naturaleza en la forma de inundaciones, terremotos, incendios, todo lo que tenga que ver con las fuerzas de la naturaleza.
Teniendo esa experiencia de varios tipos de sufrimiento, siempre tratamos de no ver estos sufrimientos en conexión con nuestra propia actitud y actividad. ¿Qué puedo hacer si hay un incendio o si vienen cosas fuera de nuestra percepción, fuera de nuestra influencia? O ¿qué puedo hacer si me pica un mosquito, o si viene una guerra? Incluso es muy difícil entender qué puedo hacer si hay alguna enfermedad del cuerpo, incluso a veces no queremos ver la conexión de nuestros hábitos con las enfermedades que tenemos, malos hábitos de comida, de intoxicación y muchos otros hábitos de la vida diaria, enfermamos y después tratamos de curarnos, vamos al doctor y buscamos la pastilla que va a solucionar los problemas y al final cuando la pastilla no soluciona el problema, la culpa la tiene el doctor porque no me dio la pastilla apropiada.
Una de las cosas asombrosas de este mundo es que cada uno ve a cada momento la gente muriendo, pero uno piensa y sigue viviendo como si fuera a vivir eternamente, sin llegar a ninguna conclusión, sin cambiar nada en su vida. De esta manera no podemos aprovechar las enseñanzas que nos manda el Señor Supremo a través del sufrimiento. Ni un buen consejo podemos entender y tampoco queremos entender las enseñanzas, las lecciones que nos trae el sufrimiento ¿por qué? Porque no estamos dispuestos a tomar la responsabilidad por lo que estamos haciendo. La vida humana civilizada empieza en el momento cuando uno toma la responsabilidad por lo que está haciendo, de otro modo es solamente una vida animalística en un cuerpo humano, sin pensar para nada en los resultados, en cómo armonizar con la naturaleza y sus leyes que Dios ha creado para nuestra estancia en este mundo. Así que estamos todo el tiempo rompiendo las leyes, vamos contra las leyes; de esta manera, en una consideración metafísica, considerando las leyes de la naturaleza, somos criminales. Incluso siguiendo todas las leyes de un país, nos podemos volver criminales; en frente de una corte de justicia, un país puede permitir la explotación de los bosques, la explotación de la tierra, porque esas leyes fueron creadas por hombres codiciosos quienes crearon estas leyes para que las empresas de las cuales ellos reciben dinero, puedan explotar más e incluso muchas veces son propietarios de las empresas, y así, la ley dice: está bien, ve y corta todo el bosque, saca todo lo que puedas. Asi podriamos pensar que no vamos contra la ley; pero no es así, si tú cortas el bosque es como si te sacaras los pulmones del cuerpo, sólo que las reacciones vienen un poco más lentas, vienen a cobrarnos por todo lo que estamos haciendo mal en este mundo.
Las reacciones vienen, así que tenemos que saber que la naturaleza tiene sus leyes. Y así, nosotros nos podemos comparar con bacterias, o con un virus en un cuerpo, vemos que hay dos tipos de bacterias favorables y desfavorables, y el cuerpo tiene su mecanismo para sacar todas las bacterias desfavorables, con fiebre y con otros mecanismos que existen. Así, tenemos que saber que este universo es un organismo, la madre tierra es un organo y nosotros somos como una bacteria en el organismo, nuestro inadecuado comportamiento dentro del organismo crea las reacciones en forma de desastres naturales, terremotos, etc como un mecanismo que el universo usa para purificarse de nuestra mala influencia. De esta manera uno se puede dar cuenta que el sufrimiento no les toca a todos al mismo tiempo, les toca a aquellos que han realizado muchos pecados, porque Dios es justo, Él no es la causa del sufrimiento de los demás; si tienes que morir de algún modo particular, no te va a tocar morir de algo diferente, lo que te toca te va a tocar, porque así es la naturaleza y así es para que nosotros podamos aprender; si te toca algo de la naturaleza para sufrir vas a sufrir, si te toca un sufrimiento creado por otros seres vivientes, vas a sufrir, y si te toca un sufrimiento de tu propio cuerpo, de tu propia mente, vas a sufrir hasta que te concientices. Si dices: ahora voy a tomar responsabilidad de todo lo que estoy haciendo, de todo lo que estoy promoviendo, de en lo que estoy trabajando, voy a buscar ideales más grandes en la vida que este ideal de la sociedad moderna llamado consumismo, donde se piensa, si consumo más, voy a ser más feliz, si tengo más voy a ser más feliz.
Esta es una conciencia muy destructiva, cada uno quiere más y para tener más tiene que ir contra los intereses de los otros y así chocan los intereses, nos metemos en una red de acciones sociales, culturales y al mismo tiempo nuestra salud sufre. Así tenemos que investigar ¿qué son las leyes de Dios?, ¿qué propósito tenemos en esta vida? y tenemos que armonizar con eso. Sólo de esa manera uno puede sobrepasar el sufrimiento; ni con las pastillas, ni con ningún otro arreglo uno puede evitar los sufrimientos; solamente con una conciencia apropiada, una conciencia elevada, y a esa conciencia se le llama consciencia de dedicación, considerando que todo lo que existe fue creado por Dios, que todo lo que existe es para el servicio a Dios y a la comunidad.
Todo es para el servicio y nada es para mí, para que yo disfrute, pero por supuesto si nosotros estamos en el servicio, igual disfrutamos también. Un sirviente del rey se queda en el mismo palacio con el rey, y allí tiene todo, pues un maestro nunca va a dejar a su sirviente sin cubrir las necesidades que él tiene; es una relación natural entre el maestro y el sirviente; así, Dios nunca va a dejar los seres vivientes sin algo. Krishna dice en el Bhagavad Gita: “aquellos que Me adoran a Mí con atención plena, en una conciencia espiritual elevada, yo les preservo lo que tienen y les doy todo lo que necesitan”. Esa es la naturaleza de Dios, así es como le gusta relacionarse con nosotros, como corresponde con nuestra entrega, como responde a nuestra idea de servir.
Ahora todo depende de nosotros, de nuestra inclinación, si queremos seguir en este mundo pensando que todo es para nuestro disfrute, o si queremos considerar lo que nos dicen los grandes sabios y lo que el mismo Dios nos ha revelado en las escrituras sagradas tales como el Bhagavad Gita. Consideren bien eso, y si tienen más deseos de saber sobre estos temas, les recomendamos el Bhagavad Gita, el canto de Dios, donde se nos revela un manual para la vida humana, un manual escrito por Dios con todos los buenos deseos para nosotros.






