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March , 2010
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Archive for the ‘Alimentación’ Category

Un “consejo” presidencial

Posted by admin On Febrero - 2 - 2010 1 COMMENT

Muchos de uds. quizásestén familiarizados con estas escenas y palabras proferidas por la presidenta de la República Argentina, Cristina Kirchner.Es difícil dejar de pensar que la ficción ha superado la realidad.

Donde lo que debería hacerse y decirse, es completamente invertido y tergiversado y entregado como nuevo mandato, a un pueblo sediento de líderes y representantes que estén profundamente preocupados por sus verdaderos
beneficios y necesidades.

El expresarse de manera tan primitiva y vulgar, como lamentablemente podemos apreciar en este video, es tan sólo una muestra  de hacia dónde intentan conducirnos la mayor parte de los “gobernantes” del planeta.

El simplemente establecer códigos tan básicos y superfluos en la comunicación para con el pueblo, es un claro síntoma de la “esencia” de lo que se quiereentregar. En este caso, lo único que podría decirse que se quiere entregar, es una ausencia total de compromiso para con aquellos que esperan algo concreto de uno, evadiendo semejante responsabilidad con palabras que en ningún momento tocan fibra alguna de nuestros reales intereses.

Y más triste aún, es el contemplar cómo muchos ciudadanos aceptan y celebran estas expresiones, considerando a las
mismas como algo objetivo, real y digno de ser alcanzado, endiosando así falsos conceptos, y por ende falsos profetas.

Que un mandatario nacional se exprese sin tabúes acerca de los beneficios de alimentarse en base a la muerte de otras entidades
vivientes que parten de este mundo de forma innecesaria, y por otro lado que se haga un enfásis casi grotesco sobre cómo esta alimentación puede incrementar la potencia sexual -en un absoluto contexto de disfrute egoísta, sin medir consecuencia alguna de lo que pueda surgir a partir de eso-, sólo puede llevarnos a la inevitable conclusión de que, si deseamos alcanzar algo favorable en nuestra vida, al menos durante los tiempos que corren, no podemos quedarnos esperando a que esto
provenga de quienes “nos gobiernan”.

En lugar de esto, debemos aprender a ser gobernados por un conocimiento superior, por verdaderos referentes que sepan entregarnos una propuesta plenamente satisfactoria para nuestro ser, y no que simplemente distraigan nuestra atención
contópicos infantiles, los cuales no ermitirán que nos encontremos cara a cara con el verdadero objetivo de la vida, y sólo se nos mantendrá vagando en una amplia gama de metas relativas, que nunca terminarán de hacernos felices.

Cada día que pasa, es el mejor momento para que nos volvamos concientes de la importancia de ser gobernados de la manera correcta, por las personas correctas, con un mensaje correcto.

Que nuestra existencia se vuelva una intensa y sinera búsqueda por encontrar semejantes ideales.

Diego Valdés – BsAs

Vegetarianismo y antiguo cristianismo

Posted by admin On Noviembre - 13 - 2009 ADD COMMENTS

A menudo se utiliza la Biblia como fundamento, para ir en contra de argumentos éticos y biológicos que respaldan el vegetarianismo. Se dice que la Biblia respalda la suposición de que Jesús comió carne y que los animales fueron dados al ser humano como subordinados

Si Jesús comió carne y pescado o no, la historia no puede comprobarlo. Las interpretaciones bíblicas actuales parecen confirmar esa opinión.

Quien profundice mas en el estudio de la temática se va a dar cuenta que la interpretación subjetiva juega un papel muy importante. Así, los términos griegos: opsarion, broma, brosis, phago, brosimos, trophe, proshagon, resultaron estar mal   traducidos  y fueron inadecuadamente relacionados con términos como carne o pescado, aunque significan de manera general: alimento, guarnición o suplemento. Sin embargo y a pesar de saberlo, esto no es tomado en cuenta para las interpretaciones que se realizan actualmente.

Incluso en los casos en que las malas interpretaciones han sido ya aclaradas, este conocimiento no se tomó en cuenta en las traducciones de la Biblia, como se puede ver en el ejemplo del algarrobo (ceratonia siliqua). En Mateo 3.4. Se describe cómo Juan el bautista comía langostas en el desierto. Esta afirmación podría tener dos interpretaciones: por una parte podríamos hablar de un pan llamado enkris (en griego) o de akris que se traduce como saltamontes. Por otro lado, las hojas de la acacia, son para las langostas una golosina, así que a esta hoja se le dio el nombre de locusta en latín que se traduce al español como langosta migratoria.

El pan del algarrobo producido a partir de la harina de la planta sirvió a Juan como alimento. Y, por esto, se dio al pan el nombre de: pan de san Juan. El algarrobo y el pan de san Juan son ahora ampliamente conocidos en todo el mundo, pero el error humano en la redacción y la interpretación del texto bíblico no han sido corregidos.

Una situación similar existe con el concepto de los peces. En los países orientales (Japón, los países islámicos) todavía se producen bollos pequeños, horneados hechos con la harina de una planta acuática que se conoce como la “planta de pescado”. Estos bollos existían ya en la antigua Babilonia incluidos en la dieta diaria y también en la época de Jesús en donde se consideraban como un manjar. En relación al famoso milagro de la alimentación de las cinco mil personas, en el que se habla de pan y pescado es interesante mencionar que en los primeros manuscritos del Nuevo Testamento no se habla de peces, pero sí de pan y fruta.

Es sólo en los manuscritos bíblicos (a partir del siglo IV) que se habla de pescado en lugar de las frutas. En realidad, el termino pez fue por primera vez mencionado como parte del milagro en el codex sinaiticus. Pero la Biblia no es la única fuente de información sobre la vida y enseñanzas de los apóstoles y los primeros cristianos. Desde los inicios de la cristiandad, cartas, crónicas y sermones se han conservado, en los que se encuentran fuertes evidencias de que el vegetarianismo ha utilizado ampliamente en el antiguo cristianismo. Las siguientes citas sugieren que los apóstoles siempre han condenado el consumo de carne.

En las cartas Pseudoclementinas se citan enseñanzas atribuidas al apóstol Pedro. Pedro dice claramente en el Sermón XII: “La alimentación artificial basada en la carne es tan venenosa como el culto pagano de los demonios, con sus sacrificios y sus fiestas impuras. Mediante la participación en estas, el hombre se convierte en compañero de mesa de los demonios. En relación a sus propios alimentos Pedro describe: ” Yo vivo del pan y las aceitunas, y rara vez agrego algún vegetal.

Clemente de Alejandría, acerca de quién hablaremos más adelante, escribe acerca de Mateo, que había vivido solo de los alimentos vegetales y no tocaba jamás la carne (Paidagogus II, 1).

El Padre de la Iglesia y el obispo Eusebio de Cesarea (264 – 349 D.C), cita en su “Historia Eclesiástica” (II, 2,3) a Hegesipo el cual dice que: Juan nunca ha comido carne. La misma fuente también describe a Santiago el Menor (llamado también el “justo”) como alguien sagrado de nacimiento pues nunca tomó bebidas embriagantes ni comió cadáveres(II, 23,5.6).

Santiago (nombrado también en la Biblia como Jacobo) fue el líder de la primera comunidad cristiana de Jerusalén. Es considerado como el hermano de Jesús según la doctrina evangélica y según la doctrina católica como primo de Jesús. Incluso Pablo, quien en la Biblia dió a las personas libertad de elegir su comida, está siendo citado en el Toledoth Yeshu que es una colección de antiguas fuentes judías acerca de la vida de Jesús: “Jesús me ordenó que no coma carne y no beba vino, si no que me alimente sólo de pan, agua y frutas, para que cuando el desee hablar conmigo yo me encuentre puro”

El hilo en común en cuanto a la renuncia a la carne se extiende desde los apóstoles, los antiguos padres de la Iglesia hasta las recientes órdenes o comunidades religiosas cristianas.

Similares declaraciones pueden ser encontradas en las escrituras de los primeros padres y escritores de la iglesia. Tertuliano (aprox. 200 D.C) se encuentra entre los escritores más antiguos de la iglesia. El divide a los cristianos en dos grupos: los verdaderos cristianos, quienes se abstenían de la carne y los “cuerpos sin alma” que incluían la carne en su dieta.

Clemente de Alejandría (150 – 215 D.C) es el distinguido fundador y director de la escuela catequética de Alejandría. En su trabajo Paidagogos trata de presentar la ética cristiana. En este mismo trabajo él habla acerca de un estilo de vida simple y también rechaza el consumo de carne  (Paidagogos II).

El primado de Constantinopla y el gran predicador de la Iglesia Griega San Juan Chrysostomus (345 a 407D.C), concluye que los líderes cristianos deben abstenerse de la carne para que puedan controlar sus cuerpos y que el consumo de carne es antinatural y venenoso (Homilía 69 sobre Mateo 22.1- 4)

San Agustín (354 – 430 D.C.) fue un profesor de la iglesia latina, que consideraba el consumo de carne como nocivo para los humanos. Él fue  obispo de Hipona desde el año 395 D.C y se dice que se mantenía únicamente de alimentos vegetarianos (Confesiones y vera religiones II).

Uno de los más reconocidos eruditos entre los Padres de la Iglesia latina, San Jerónimo (347 a 419 D.C.), habla claramente en contra del consumo de la carne: “El gozar de la carne de los animales estaba prohibido hasta el diluvio universal; desde el diluvio nos están dando los nervios y el apestoso jugo de la carne, en la misma manera en la que se dan las codornices al pueblo grosero del desierto. Jesucristo quien ha venido en el fin de los días, ha puesto el final de nuevo en el comienzo por lo que ahora  no es permitido el comer carne” (Libro I, Adversus Joviniano)

Debería sorprendernos, que en la Biblia actual, solo pequeñas partes de este claro entendimiento salgan a la luz. Sin embargo, Jerónimo es considerado como el autor de la Vulgata, la más utilizada traducción al latín de la Biblia.

Incluso los testimonios de los contemporáneos romanos están indicando que el vegetarianismo es común entre los primeros cristianos.  Séneca (5 AC – 65 D.C.) es un destacado representante de la filosofía estoica y tutor del emperador Nerón. Aunque entusiasta vegetariano, se aparto de su convicción. La razón fue la sospecha de Nerón de que Séneca fuera cristiano. Séneca escribe al respecto: “Ciertas religiones extranjeras (cristianos) son objeto de sospecha del emperador. La abstinencia de carne animal es considerada como prueba de ser parte de este extraño culto y superstición. Me veo a través de la petición urgente de mi padre a disponer lo necesario para volver a mis antiguos hábitos de comer” Séneca no pudo escapar a su destino y más tarde fue obligado a suicidarse por pedido de Nerón.

Cuando los cristianos fueron acusados de que estaban haciendo sacrificios humanos, ellos se defendieron diciendo: “¿Si  saben que a nosotros nos disgusta la sangre de los animales, como pueden creer que sentimos deseos de ver sangre humana?” Y el gobernador bizantino Plinio le confirma a su emperador Trajano (53 – 117d.c) en una carta que los cristianos se abstienen de comer carne (Ep lib.X.96).

Estos registros históricos prueban el hecho de que el vegetarianismo es enseñado y vivido en el cristianismo antiguo. Pero con el emperador Constantino en el siglo IV aparece un gobernante en el poder que hace que el cristianismo sea la religión del estado y que causa un gran impacto en la historia del cristianismo. Bajo su dictado la situación para los cristianos vegetarianos no fue muy diferente de lo que les sucedió con Nerón. Ellos debían tener temor de ser castigados como herejes, por que el credo del imperio Romano estaba basado en una interpretación de la Biblia que autoriza el consumo de carne. El castigo que Constantino les daba a los herejes capturados era muy cruel pues consistía en ponerles plomo derretido en la garganta.

Otro incidente revelador sucede en el año 692 D.C. Justiniano II convoca el Concilio Trullano (también conocido como el Quinisexto). Este concilio es esencialmente una confirmación y continuación de decisiones tomadas en concilios anteriores. Sin embargo, se han tomado algunas decisiones educativas que han sido diferentes de ciertas prácticas que ya estaban establecidas en el oeste. La iglesia romana no está dispuesta a cambiar esto y el Papa rechaza el conjunto de los reglamentos del Concilio Trullano. Una de las reglas, que aun es rechazada dice: “La sagrada Biblia prohíbe el comer sangre de animales. Un sacerdote que toma sangre, será castigado con la destitución y un laico con la excomunión”.

La persecución de los cristianos vegetarianos continúa incluso después del cambio de milenio. El conde de Hoensbroech escribe: “La asamblea de los obispos en Glosar en el año 1051 condeno a muerte a varios herejes  porque se habían negado a matar unos pollos, ya que esto correspondía a las actitudes de los cátaros de no matar animales. Incluso la apariencia de los acusados era suficiente para condenarlos como herejes, ya que su palidez se debía a que tenían un estilo de vida como el de los cátaros, quienes seguían una dieta exclusivamente vegetariana”. (El papado en su eficacia socio-cultural, edición popular, Leipzig, Breitkopf &Hartel 1904, página 35). A pesar del peligro para sus vidas los creyentes de la tradición cristiana una y otra vez levantaron la voz para establecer el vegetarianismo como parte de la ética cristiana y a causa de esto surgieron algunas órdenes cristianas como los trapenses, benedictinos, cartujos y cistercienses.

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