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September , 2010
Saturday

Había una vez en una tierra muy lejana, un rey que quería ver a Dios. ...
Todos tenemos que aprender algo en este mundo. En general hay dos maneras de como ...
Fe y Ciencia Reflexiones sobre la Perspectiva Científica y Matemática de lo Divino en Kurt Gödel: ...
A menudo se utiliza la Biblia como fundamento, para ir en contra de argumentos éticos ...
Cuando hablamos de droga hacemos referencia a cualquier estimulante; sea hierba, fórmula química o líquido ...
También te creíste el cuento, que nos cuentan como historia? Que el Señor, ya por malo ...
A pesar de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la industria farmacéutica ...
No es novedad para nosotros que tanto la filosofía como la religión de la India ...
Quizás al escribir estas palabras, elija adentrarme en un terreno un poco quizás polémico, o ...
La idea de la evolución es una negación total de la belleza, la dulzura y ...

Archive for Diciembre, 2009

El escorpión y el hombre

Posted by admin On Diciembre - 23 - 2009 1 COMMENT

Durante la temporada del monzón, con la tierra sedienta, por fin se recibe la tan esperada lluvia. Hay estrechos senderos con arroyos y riachuelos, y  una gran furia de los ríos. La cara  de la naturaleza cambia, y sin embargo, sigue siendo la naturaleza.

Pero, ¿y el escorpión? Él está en una mala situación, pues  ahora existe la amenaza de ahogarse en el agua. Él trata de volver a terreno seguro, pero no tendrá éxito. Afortunadamente algunas personas se acercan, y una de ellas reconoce la difícil situación del escorpión; entonces se inclina y le dice: “Mi querido amigo, usted está muy necesitado, y yo te voy a ayudar. Tienes que prometerme, que no me picarás”. “¡Por supuesto, te lo prometo; sólo ayúdame rápido!”,  pide el escorpión.
El ayudante ingresa unos pocos pasos al agua y toma al escorpión en la mano para llevarlo a tierra firme. Entonces, de repente, siente un intenso dolor, ¿Por qué hiciste eso?, ¡mi deseo es simplemente ayudarte! le pregunta al escorpión.
“Perdone, es mi naturaleza  picar”, dice el animal moribundo.
El hombre envolvió la mano con una toalla y nuevamente intentó sacar al animal. Sorprendido, le pregunta uno de sus compañeros:
¿Qué estás haciendo? ¿No ves que el escorpión te pica una y otra vez?”. El hombre le responde: “Sí, lo sé.”
“Y entonces ¿por qué extiendes tu mano? ¿Quieres que te pique de nuevo?”
“¡Yo no estiro la mano para que me pique, sino para ayudarlo!”. Puede que sea la naturaleza del alacrán picar, pero la mía  es la de ayudar.  ¿Debería cambiar mi naturaleza sólo porque otro tiene una naturaleza diferente? Así como el escorpión no cambia su comportamiento, yo no cambio el mío. Yo estoy simplemente tratando de consolidar  mi naturaleza, de modo que yo pueda continuar en la bondad y no tenga que volver a respirar en la piscina de mis malos hábitos.

Reencarnación

Posted by admin On Diciembre - 12 - 2009 ADD COMMENTS

No es novedad para nosotros que tanto la filosofía como la religión de la India y del oriente en general sustentan la reencarnación como un hecho evidente. Sri Krishna mismo nos da prueba de ello en su Bhagavad-Gita, donde dice: «Así como en este cuerpo el alma encarnada pasa continuamente de la niñez a la juventud y luego a la vejez, así mismo el alma pasa a otro cuerpo en el momento de la muerte. A la persona autorealizada no la confunde tal cambio» (B.G. 2.13) Este es sólo uno de los tantos textos en que el Bhagavad Gita explica el proceso de la reencarnación. Lo primero que Sri Krishna quiere hacernos comprender es que no somos este cuerpo, sino el alma espiritual que habita dentro. El cuerpo, nos dice Krishna, al igual que una vestidura, cubre al alma, pero cuando envejece, ésta lo cambia por uno nuevo. En especial en el principio de Su instrucción Sri Krishna deja claramente establecida la diferencia entre el cuerpo y el alma. Este cuerpo se divide en burdo y sutil y está constituído de energía material externa. El alma, por otro lado, es energía espiritual y dota al cuerpo de conciencia. La prueba sencilla de esto es la muerte, que significa la ausencia del alma en el cuerpo.

El común de la gente piensa que somos una combinación de cuerpo y alma pero lo que nosotros observamos en realidad es que seguimos existiendo como la misma persona a pesar de haber estado en cuerpos diferentes desde que nacimos. Conservamos el mismo nombre y el mismo número de identificación, esto es prueba de que somos la misma persona, pero es un hecho, de que nuestro cuerpo está cambiando continuamente, e incluso hemos existido antes y existiremos después de él.

El cuerpo es comparado con el agua y el alma con una gota de aceite; el agua puede arrastrar al aceite, pero éste nunca se mezcla con ella. De la misma manera en nuestro estado actual nuestra alma está condicionada por el cuerpo y se deja llevar por él. Su conciencia cubierta y confundida le hace creer que nace, envejece y muere, pero esas sólo son transformaciones del cuerpo, y podemos sentir que nuestra conciencia está limitada por ellas.

Si en realidad fuésemos cuerpo y alma, dejaríamos de ser junto con cada cambio de este cuerpo, pero esto es algo que no se da en realidad. Para una madre ese hijo que tiene en sus brazos será el mismo que después verá crecer. Es muy importante tener bien en claro esta separación absoluta entre cuerpo y espíritu. La única vinculación que existe entre ambos es a través del concepto ilusorio que me hace pensar que «yo soy este cuerpo». Pero cuando mi conciencia consigue cambiar y sacudirse esta ignorancia ilusoria y puede declarar con convicción que «yo no soy este cuerpo sino un alma espiritual, eterna y bienaventurada sirvienta de Dios», en ese momento se ilumina con plena sabiduría y rompe por completo los nudos del cautiverio material.

En otras palabras, cuando el espíritu identifica su ser con este cuerpo, su conciencia se materializa y se degrada, desarrollando diferentes apegos por el placer de los sentidos y del mundo externo. Pero cuando este mismo espíritu se concentra en su propia naturaleza y en su relación con Dios, puede saborear en plenitud la dulzura de la realización trascendental. Por ello encontraremos que todos los santos, en todos los tiempos, nos invitan a alejarnos de los intereses del cuerpo y buscar satisfacer el hambre del espíritu. Es fácil comprender esto desde el punto de vista filosófico, pero es necesario tener una verdadera realización de esto para poder vernos realmente libres de la sombra de ignoracia causada por nuestra identificación corporal. La comprensión cabal de esta verdad volverá al hombre un sabio y un espíritu resuelto en la búsqueda de la verdad. Sócrates quedó inmortalizado en el Fedón por enseñar a sus discípulos, y al mundo en general, su firme convicción de que él no era su cuerpo y que después de su muerte su espíritu de filósofo, liberado de las densas ataduras, podría elevarse y saborear esencias más sutiles. En resumen podemos encontrar en las enseñanzas de Sri Krishna que el alma es inmortal, distinta del cuerpo y preexistente a él. Es probable que estas dos últimas afirmaciones sean extrañas para un cristiano de esta época. Más a este respecto, podemos citar las palabras del Señor dirigidas al profeta Jeremías: «Antes de formarte a ti en el vientre, Yo te conocía a ti; y antes de que salieras del viente, Yo te santifiqué, y yo te ordené a ti como un profeta ante las naciones». (Jeremías 1.4-5). Pablo le escribió tanto a los romanos como a los efesios que Dios conocía a sus fieles y los favorecía incluso antes de que el mundo fuese creado. (Romanos 8.29-30; Efesios 1.4). Ambas citas evidencian el credo en la preexistencia del alma en la cristiandad. Incluso los primeros cristianos que creían en ella fueron conocidos como pre-existencialistas. Clemente de Alejandría fue uno de ellos y escribió con interés acerca de lo que llamó la Metemsomatosis «hemos existido desde el principio, -escribió Clemente en su Stromata- porque en el principio estaba el Logos… y Él tuvo compasión con nosotros desde el principio». En lo referente a que el alma es distinta del cuerpo encontramos enfatizado en la cartas de Pablo, cómo el espíritu es vestido con un nuevo cuerpo, y cómo la naturaleza eterna del alma y su relación con Dios se contrapone a la naturaleza temporal de la carne y del mundo material.

Con respecto a la reencarnación, los primeros cristianos la vieron con buena cara, ya que tenían contacto con la filosofía de Platón y su idea de la metempsicosis. «La doctrina cristiana era escencialmente platónica, -dice el Rvdo. Alvin V.P. Hart- hasta la época de Aquino en la cual la filosofía de Aristóteles comenzó a infiltrarse en la iglesia. Pero la iglesia influenciada por Platón, al igual que Platón mismo, firmemente apoyó la idea de la reencarnación. Yo creo que recién en el primer Concilio Ecuménico, o en el segundo Concilio de Constantinopla esta doctrina fue abolida. Esto fue en el siglo VI. Esencialmente fue abolida debido a un edicto papal el cual a su vez estaba influenciado por los líderes políticos de la época, de los cuales el más notable era el emperador Justiniano. También se consideró que si las personas pensaban que tenían más de una vida para volverse un cristiano perfecto, ellos podrían inclinarse por llevar una vida pecaminosa ahora pensando expiar en la siguiente. En base a esto fue decidido negar la doctrina de la reencarnación. Todos los textos fueron quitados de la Biblia…»

Orígenes (185 al 250 d.C), fue uno de los padres de la iglesia más sobresalientes. Su influencia sólo puede ser secundada por San Agustín. Orígenes enseñó que Dios crea espíritus, y que todos los espíritus son iguales. Todos tienen libertad. Algunos caen en el pecado, y se vuelven demonios. Este proceso de crecimiento o de involución es continuo. Un ser humano en el momento de la muerte, puede nacer como un ángel o un demonio. Sostuvo que las diferentes formas de vida corresponden a los diferentes grados de perfección e imperfección. Todos los hijos de Dios son creados libres e iguales pero recibieron su condición actual «como recompensa o castigo por la forma en la cual usaron su libertad». Orígenes afirmó que el alma por estar dotada de libre albedrío siempre puede rendirse a Dios. De allí la necesidad de la transmigración. La gracia divina fluye libremente, pero el alma debe libremente dirigirse a Dios, con la finalidad de recibirla. En su libro III de Los Principios, cap. 5, escribió: «Por alguna inclinación hacia el mal, ciertas almas toman cuerpos primero de hombres; luego, debido a la asociación con personas irracionales, nacen como bestias, de donde se sumergen al nivel de plantas. Desde esa posición ellos se elevan nuevamente y son reestablecidos en la posición celestial». Tanto Orígenes como Clemente de Alejandría, hablaron de un estado intermedio, considerando que era de castigo, entrenamiento y purificación. San Ambrosio, el maestro de San Agustín, dijo que las almas esperan el fin del mundo en varias «habitaciones», que varían de acuerdo con sus actividades en la tierra. San Agustín enseñó que las almas de los hombres son juzgadas de inmediato después de morir, y algunas van a un lugar de purificación. Santa Catalina de Génova (1447-1510) enseñó que cuando uno muere, de inmediato reconoce los impedimentos por los cuales no puede acercarse a Dios, y por lo tanto voluntariamente se entrega a la puri-ficación. Todas estas ideas son compatibles con la reencarnación. En fechas más recientes, Sir William Jones, un misionero cristiano del siglo XVIII escribió: «Yo no soy hindú, pero comparto la doctrina de ellos en lo referente a un estado futuro (reencarnación) como incomparablemente más racional, más piadoso, y más apropiado para alejar al hombre del vicio, que las horribles opiniones inculcadas por los cristianos acerca de un castigo sin fin». En realidad no podemos concebir la infinita gracia del Señor junto a un estado de condena eterna. A este respecto, el filósofo Francis Bowen, de Harvard, en su ensayo titulado «Metempsicosis Cristiana» admitió: «Una eternidad ya sea de recompensa o castigo, parece una ganancia inadecuada para el breve período de prueba en la tierra».

Sólo mediante los conceptos de karma y reencarnación podemos comprender claramente la justicia de Dios. En el evan-gelio encontramos a los apóstoles preguntándole a Jesucristo si un niño había nacido ciego por causa de sus pecados o debido a los pecados de sus padres. Por esta pregunta podemos entender que ellos tenían alguna idea de reencarnación, o de que uno recibe un determinado tipo de cuerpo de acuerdo a sus actividades pasadas. La filosofía védica nos habla de karma como la ley de acción y reacción, que es el principio de justicia universal de cuyas leyes la transmigración forma parte de manera lógica y natural. Por encima de este principio de justicia está el de la misericordia del Señor, que constituye la única esperanza de salvación para el alma condicionada. El día que el cristianismo vuelva a las enseñanzas de sus padres originales y pueda basar nuevamente su doctrina en la lógica del karma y la reencarnación, sin duda podrá presentar a sus fieles un credo más sólido, armonioso y liberado de los dogmas y misterios que lo suelen ensombrecer.

La evolución de las especies vs. la evolución del individuo

Posted by admin On Diciembre - 3 - 2009 2 COMMENTS

La idea de la evolución es una negación total de la belleza, la dulzura y el amor. Niega los valores tangibles que se pueden encontrar en la vida, como si todas las personas en este mundo sólo tuvieran que preocuparse por comer, dormir, y competir por adquisiciones materiales. Lo que realmente buscamos, por sobre todas las cosas, es belleza, dulzura y amor.

Anhelamos esperanza, entusiasmo y plenitud. Por ejemplo en el matrimonio, belleza, dulzura y amor encantan a una persona para decir “Si, aceptaré eso; de ahora en adelante tendré que trabajar duro para mantener a mi familia”. Sentimos que es hermoso tener una familia. Es dulce tener hijos, estamos listos para amarlos y esperamos ser amados por ellos en retribución. Es debido a la belleza, a la dulzura y al amor que podemos encontrar entusiasmo y motivación para consagrarnos a algo y hacer sacrificios.

Más allá de la experiencia de las relaciones personales, si miramos a las flores, bosques, paisajes, pájaros o animales, podemos encontrar la belleza en todas partes. La creación del Señor es de lo más sorprendente. Es una creación encantadora y maravillosa.

Los Darwinistas reducen todo esto virtualmente a cero. Ellos dicen: “Todo es un accidente” y como tal como cualquier cosa que sucede accidentalmente, simplemente carece de un propósito elevado. También significa que no existe la belleza. Y la dulzura ni siquiera cuenta.

¿Qué es la dulzura? No es la dulzura del sabor dulce en la lengua. Cuando hablamos de dulzura, no podemos estar hablando sino del encanto Divino. La palabra dulzura es utilizada en variados contextos pero no sólo se limita a la experiencia sensorial del gusto. También hablamos de un rostro dulce, de una voz dulce, de una actitud dulce, de un plan dulce o de un “hogar dulce hogar”. La dulzura es un aspecto de encantamiento. La dulzura es encantadora. La dulzura es algo que inspira sacrificio. Tome por ejemplo el sacrificio que hacen los padres por sus encantadores hijos.

Existen muchas cosas con las cuales estamos encantados, pero de hecho no hay encanto ni dulzura en las fábricas, en los edificios de oficinas, o en competir por la posición de otra persona, etc. La dulzura es algo que surge de las relaciones sinceras, las cuales, en sí mismas, son muy difíciles de alcanzar. La belleza, la dulzura y el amor no pueden lograrse por accidente, es errado.

De modo que surge la pregunta: ¿Cómo traer dulzura a la existencia por accidente o sin sacrificio? La dulzura se logra con total participación voluntaria. Una situación muy parecida a la del amor, el amor es algo que demanda mucho de nosotros.

El amor es algo que definitivamente nos saca de nuestra zona de confort y nos coloca en el mismo centro de las dificultades. Si amamos a una persona significa que todos los problemas que tiene esa persona nos afectarán también. Podría decirse, entonces, que sería mejor no amar a nadie, para evitar meternos en tantas molestias pero el amor es tan encantador que voluntariamente nos metemos en líos.

La belleza, la dulzura y el amor constituyen el fracaso de los empíricos, de los evolucionistas y de los darwinistas. Ellos no tienen respuestas ni explicaciones sobre la belleza, la dulzura y el amor. Sólo tienen especulaciones sobre cómo la vida llegó a existir, las cuales ni siquiera ofrecen una respuesta coherente sobre el origen de los elementos!. Las ideas darwinistas tienen cero indicios sobre la existencia de los seres y la materia. Han usado el término “evolución química”, pero en su evolución química, ¿de dónde provienen las sustancias químicas? Como no tienen respuesta entonces saltan al siguiente paso y dan conclusiones como decir que nada tiene sentido, que todo ha sido un accidente, que no hay nadie a quien obedecer. Ellos no pueden ver ni entender la transformación de la antimateria en materia. Las escrituras védicas han descrito esta transformación en detalle. Pero desde luego, ellos no están dispuestos a admitir su necesidad de estudiar las escrituras védicas. Ellos ni siquiera consideran la posibilidad de estar equivocados. Dicen “Es un sacrilegio en contra de la ciencia imaginar que puede haber una energía especial superior a nosotros ó que más allá del tiempo y del espacio hay algo más”. Entonces, estos así llamados científicos terminan alineados en las filas del comercio, del desarrollo económico, del lado de la industria y con todas esas ventajas se dedican finalmente a complacer sus sentidos. Ellos no son científicos. Su pensar no es científico. Sus teorías ni siquiera tienen consistencia.

Científica Nescencia

Posted by admin On Diciembre - 3 - 2009 ADD COMMENTS

También te creíste el cuento, que nos cuentan como historia?
Que el Señor, ya por malo o por inepto, nos creó sin recursos ni memoria
Que en vorágine amazona, nos lanzó a una prueba de sobrevivencia

¡Pues no fue así! Como lo pinta la ciencia, buscando la conveniencia
de hacer del hombre su servil

Tampoco nos creó Dios, dejándonos en cero, para que con duro esmero,
Armemos lo que hasta aquí se armó

Lo dicen los Vedas, lo dice también la Biblia
Que el Señor nos crea en un paraíso de sabiduría
Mas el hombre se niega a seguir Su sabio consejo,
Y al árbol de lo dual se arrima, para abrazar allí reflejos
Y dejando la Verdad, tras la mal llamada ciencia se encamina,
Con ella orgulloso afirma, que su teoría es lo real

Niega el alma que da vida, todo atribuye a una explosión
Dios es sólo una energía, el mono es tu antecesor

Mas no dan pruebas concretas, ya lo anticipó mi guru
Te dan sólo un cheque a fecha, te tiran para el futuro

Premio Nobel para un burro, premio Nobel para dos,
Premio Nobel para el tercero, y para el cuarto engañador

La ciencia verdadera consiste en amar a Dios
Hacer que el alma vuelva, al mundo superior

No es analizar miserias; numerarlas, clasificarlas
Es saber salir de ellas, realizando que somos almas

Han mentido ya lo ves, la lista es bastante larga
Niegan todo antiguo saber, toda escritura revelada

Y así creímos el cuento aquél, que Dios nos puso en cavernas
Para mí quien no lo quiere querer, todavía vive en ellas

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