El escorpión y el hombre
Durante la temporada del monzón, con la tierra sedienta, por fin se recibe la tan esperada lluvia. Hay estrechos senderos con arroyos y riachuelos, y una gran furia de los ríos. La cara de la naturaleza cambia, y sin embargo, sigue siendo la naturaleza.
Pero, ¿y el escorpión? Él está en una mala situación, pues ahora existe la amenaza de ahogarse en el agua. Él trata de volver a terreno seguro, pero no tendrá éxito. Afortunadamente algunas personas se acercan, y una de ellas reconoce la difícil situación del escorpión; entonces se inclina y le dice: “Mi querido amigo, usted está muy necesitado, y yo te voy a ayudar. Tienes que prometerme, que no me picarás”. “¡Por supuesto, te lo prometo; sólo ayúdame rápido!”, pide el escorpión.
El ayudante ingresa unos pocos pasos al agua y toma al escorpión en la mano para llevarlo a tierra firme. Entonces, de repente, siente un intenso dolor, ¿Por qué hiciste eso?, ¡mi deseo es simplemente ayudarte! le pregunta al escorpión.
“Perdone, es mi naturaleza picar”, dice el animal moribundo.
El hombre envolvió la mano con una toalla y nuevamente intentó sacar al animal. Sorprendido, le pregunta uno de sus compañeros:
¿Qué estás haciendo? ¿No ves que el escorpión te pica una y otra vez?”. El hombre le responde: “Sí, lo sé.”
“Y entonces ¿por qué extiendes tu mano? ¿Quieres que te pique de nuevo?”
“¡Yo no estiro la mano para que me pique, sino para ayudarlo!”. Puede que sea la naturaleza del alacrán picar, pero la mía es la de ayudar. ¿Debería cambiar mi naturaleza sólo porque otro tiene una naturaleza diferente? Así como el escorpión no cambia su comportamiento, yo no cambio el mío. Yo estoy simplemente tratando de consolidar mi naturaleza, de modo que yo pueda continuar en la bondad y no tenga que volver a respirar en la piscina de mis malos hábitos.







Antiespecista Says:
muy buenaa historia
Posted on Julio 12th, 2010 at 11:18 am