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El mundo está muerto de miedo… ¿por qué?





Posted by: admin  Posted date:  diciembre 27, 2011  |  No comment


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¿Acaso porque la economía de EU se está colapsando y el Imperio Americano está a punto de dejar de ser the number one? ¿Acaso por la emergencia del Imperio Chino y su violación de principios? ¿Acaso por la crisis europea? ¿Acaso por el movimiento de los indignados a nivel mundial? ¿Acaso porque el mundo llegó ya al pico de petróleo (oil peak) en 2010? ¿Acaso por el cambio climático? ¿Acaso porque los criminales y las mafias de narcos le están ganando la partida al Estado de derecho? ¿Acaso porque los gobiernos que tenemos están llenos de corruptos, de cínicos y de gente que sólo piensa en su bienestar personal y no en el del pueblo? ¿Acaso…?

¿Por qué hay tanto miedo en el mundo? y ¿para qué hay tanto miedo en el mundo? y ¿por quién hay tanto miedo en el mundo?

Si ya no existe el Imperio del Mal como bautizó EU a la Unión Soviética. Si la ciencia y la tecnología han progresado tanto. Si tenemos tanta información a nuestro alcance a través del Internet. Si la democracia y las instituciones vigilantes y protectoras de los derechos humanos han avanzado tanto, ¿por qué, entonces, hoy hay más sufrimiento que nunca sobre este planeta? ¿Qué estamos haciendo mal? ¿En qué nos equivocamos?

¡Gracias Rene! ... mmmm

Quizá la respuesta es que escogimos mal el tipo de pensamiento crítico, el tipo de modernidad y el tipo de humanismo. Esto significa que estamos ante el colapso de la civilización occidental tal como la conocemos en los últimos 400 años, desde que René Descartes en 1637 planteara “pienso, luego existo” (cogito ergo sum) en su famoso Discurso del método. Porque no es el pensamiento lo más elevado del ser humano.

El concluyó que de lo único seguro que estaba es de que dudaba y si dudaba es que pensaba y si pensaba es porque existía. Pero se olvidó ver que atrás de la duda, del pensamiento y de su existencia está su conciencia. Que era su conciencia la que se daba cuenta de la duda, del pensamiento y de la existencia. Ese pequeño error de pensamiento llevó a un pensamiento crítico que hizo a un lado la conciencia y la espiritualidad, nos llevó a un mundo materialista, egoísta, egocentrista, cínico, valemadrista, que no sólo ha destruido al planeta, sino que está autodestruyendo al ser humano. Requerimos, por tanto, un nuevo pensamiento crítico que no tire a la basura la espiritualidad, porque el anterior “tiró al excusado el agua sucia junto con el bebe”. Como dijo Einstein, el tercer milenio será espiritual o no será. No podemos seguir financiando una ciencia y una tecnología ayuna de espiritualidad, una ciencia muerta, fría, insensible, sin ética, sin valores.

Esa modernidad que nos deslumbra con descubrimientos y gadgets sólo ha llevado a los grandes desastres, como las explosiones atómicas o los accidentes nucleares; a fabricar armas químicas y biológicas más sofisticadas para la guerra. Necesitamos de una nueva humanidad donde el centro sea el ser humano no material, sino espiritual. Donde comprendamos que el único fin es disminuir el sufrimiento y aprovechar nuestra preciada vida humana para cultivar y desarrollar nuestra espiritualidad, pues como dijo Pierre Teilhard de Chardin: “No somos una criatura humana en una aventura espiritual, sino una criatura espiritual en una aventura humana”.

 

Teilhard de Chardin

“No somos una criatura humana en una aventura espiritual, sino una criatura espiritual en una aventura humana”

 

Todo se acelera, todo cambia, el mundo parece que va al despeñadero. Esto puede producirnos una sensación de angustia, de desasosiego, de desesperanza, de que todo está perdido, de que esto ya no tiene remedio, de que ya no vale la pena hacer ningún esfuerzo… ¡Nada más equivocado!

Como dice Ayya Khema, no hay nada equivocado o erróneo allá afuera, en el mundo. El único problema que tenemos está en nuestra mente, dentro de nosotros. No sé cual sea tu fe o tus creencias, pero éste no es el único sitio en el universo donde hay vida y esta no es la única vida que has tenido y tendrás. Incluso si el planeta Tierra estallara en mil pedazos, producto de nuestra soberbia, de nuestras ambiciones y de nuestra ignorancia, hay otros sitios donde renacería nuestra vida y donde podríamos seguir cultivando nuestra espiritualidad. Hay otros planos de existencia. Pensar que somos la única forma de vida inteligente es pensar igual que aquéllos que antes que Copérnico pensaban que la tierra era el centro del universo o que pensaban antes que Galileo Galilei que la tierra era plana o que el Sol era el que da vueltas alrededor de la Tierra.

Hay problemas, es cierto, y son problemas enormes, desafiantes, es cierto… pero como dijo Einstein, los problemas son complejos, pero las soluciones son simples. “Hay que cuestionar el conocimiento convencional, hay que retar lo hasta hoy establecido”, porque, explicó: “Un problema no se puede solucionar con la misma base de pensamiento con el cual se creo”. Requerimos cambiar nuestra forma de pensar y de interpretar y decodificar la realidad.

Pero eso no implica que debamos hacer modelos ultracomplejos e inentendibles para el sentido común. Las soluciones son simples, son muy sencillas. Como dijo el recientemente fallecido Steve Jobs: “Lo simple puede ser más difícil que lo complicado. Tienes que trabajar fuerte para que se limpie tu mente y hacer las cosas de forma simple. Pero vale la pena, porque cuando llegas a ese punto puedes mover montañas”.

¿Hay que hacer cambios?

¡Por supuesto que si! Vamos a tener que cambiar la forma en que vivimos y la forma en que movemos al mundo, la forma en que sobrevivimos o nos sustentamos e incluso la forma en que producimos y consumimos energía. Pero no vamos a poder cambiar nuestra forma de vivir, si no modificamos nuestros actos, nuestros pensamientos, nuestras intenciones y, sobre todo, nuestras creencias. Éste es el quíntuple sendero que tenemos que aprender a seguir: 1.- Creencias correctas, 2.- intenciones correctas, 3.- palabras correctas, 4.- acciones correctas y, 5.- forma de vida correcta.

Pero lo más difícil de cambiarle a un ser humano son sus creencias, las cuales son como piedras difíciles de mover o cambiar.

Por ejemplo, ya no vamos a poder seguir consumiendo petróleo como lo hemos hecho en los últimos 100 años.

“El crecimiento económico y la prosperidad que vive el primer mundo desde la revolución industrial son debidas, en gran parte, al uso de los combustibles fósiles”.

La población ha tenido un crecimiento sin precedente en los últimos 50 años. No se presentó una catástrofe gracias a que la agricultura incrementó enormemente su productividad desde la década de los 40 (revolución verde) la catastrofe  alimentaria se asoma mas gracias al uso de pesticidas y abonos químicos, ingenieria genetica y los designios infernales del commodities stock and exchange.

Esta forma de vida, esta civilización, esta forma de economía no sustentable parece estar llegando a su fin. Es tiempo de que dejemos de buscar las respuestas fuera de nosotros, en la materia o en la energía y empecemos a buscar las soluciones dentro de nosotros, en el entrenamiento de nuestra mente y en nuestro desarrollo espiritual, porque incluso aún cuando se acabara el planeta, podríamos renacer en otro donde haya menos soberbia, menos egoísmo, menos odio, menos violencia y menos sufrimiento que en éste… Aunque claro, eso requiere cultivar algo de fe, algo que parece se agotó en este planeta hace mucho tiempo con ese pensamiento cartesiano.

Yuri Serbolov







Guerra totalitaria contra la ilusión -Srila Bhakti Raksaka Sridhara Deva Gosvami